¡Yo soy gitana!
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TRINIDAD ALONSO SANTIAGO


Dieciséis años en el momento de redactar esta página


Hola, soy Trini y tengo dieciséis años. Quiero hablar de las razas y voy a empezar por la mía. Yo soy gitana.

Años atrás éramos despreciados. Esta raza no podía entrar, por ejemplo, en los bares y cafeterías. Si paseabas por la calle, te despreciaban por el hecho de ser gitana. No podíamos comprar en las tiendas de los payos. Pero afortunadamente ya somos como los demás, aunque todavía sigue habiendo alguien que nos desprecia.

NUESTRAS BODAS

Antes no lo hacíamos como los payos, ni podíamos casarnos con ellos. Cuando llegaba el día de la boda cantábamos canciones y los padres lloraban porque se les iban sus hijos.

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No haber tenido relaciones sexuales con tu novio antes de la boda era estar limpia y honrar a tu familia. De ahí viene la Prueba de la Rosa para saber si eres virgen o no.

Se le hacía a la chica después de la boda. Si había sangre en el pañuelo, se la consideraba virgen y todos se alegraban, si no era así la familia quedaba deshonrada y la chica era tratada como una prostituta.

EL CALÉ

El idioma antiguo de los gitanos es el calé. Mis tíos y mis primos, dice mi madre, que lo siguen hablando.

¡Es bonito ese idioma! Pero mi madre, desgraciadamente, no se acuerda de cómo es. Lo entiende, pero no lo habla. Dice que si estuviera un rato con mis tíos, allá en La Línea, lo hablaría perfectamente.

Es fácil de aprender. Es como el español, pero diferente. Espero aprenderlo. ¡Deseo aprenderlo!


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