Un viaje a Mallorca
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Amanda Muñoz Flores


Doce años en el momento de redactar esta página


Este pasado verano, en junio, he hecho un gran viaje a Mallorca.

El trayecto fue de Almería a Valencia en coche, en barco hasta Mallorca y, de vuelta desde Mallorca, en barco hasta Valencia y de Valencia hasta Almería.

El trayecto en coche hasta Valencia no se hizo pesado. Salimos a las nueve de la mañana y nos detuvimos a desayunar en Murcia. Luego proseguimos hasta Valencia donde llegamos sobre las dos de la tarde y, como era muy temprano, visitamos su oceanográfico.

¡Qué bonito! ¡Que variedad de peces! ¡Hasta había un espectáculo, muy bonito, de delfines! ¡Era impresionante lo que eran capaces de hacer esas criaturas!

A las nueve de la noche, ya habíamos metido el coche en el gran barco. ¡Cuanto espacio para aparcamiento! Pasamos la noche y, por la mañana, ya estábamos en Mallorca.

Recorrimos las bonitas calles de de la ciudad hasta llegar a PortoCristo, un pueblecito cercano. Un pelín cerca del pueblo estaba nuestro hotel, que era muy bonito, además, era un gran resort. Allí había mucha naturaleza, y la mayoría de las personas provenían de Alemania.

El resort tenía piscinas, gimnasio, clubs infantiles, parques, spa, pizzería…, además muchas actividades y actuaciones por las noches. ¡Y había una hermosa playa cerca del hotel!

Allí pasamos una semana entera, y la disfrutamos a tope. Visitamos las cuevas del Drach con muchísimas estalactitas y estalagmitas formadas con el paso de los años. Durante la guía se escuchaba una música relajante. Al final de la visita se podía salir a pie o en barcas. Nosotros elegimos la barca. ¡Y el agua estaba muy fría!

Estaba previsto visitar la catedral y muchos otros pueblos, pero disfrutábamos tanto del hotel y de nuestra estancia allí, que solo visitamos PortoCristo y Las cuevas del Drach. Nos dio mucha pena, pero nos fuimos al cabo de una semana.

Volvimos a entrar el coche en el gran barco por la mañana, y en él pasamos mediodía. Llegados a Valencia, nos quedamos durante todas la tarde en el parque de atracciones Terra Mítica. Subimos en prácticamente en todas las atracciones, ¡faltaron las que estaban cerradas! Nos gustaron, sobre todo, las de agua, así que terminamos calados hasta los huesos. Mi hermana disfrutó más con los coches de choque infantiles, y se pasó todo el día montada en ellos.

La noche la pasamos en el hotel más alto de Valencia, creo que también lo es de Europa, pero no estoy segura, con cuarenta y ocho plantas, si no recuerdo mal. Yo dormí en la trece y ¡qué vertigo daba asomarse a la ventana!

A la vuelta encontramos un enorme atasco provocado por un accidente que nos detuvo durante más de dos horas.

¡Fue toda una experiencia inolvidable, que me gustaría repetir dentro de unos años!

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