Romance de Gerineldo
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Por Zoe - 13 años

Este romance narrativo, cantado allá por el siglo ocho, nos cuenta la historia de Gerineldo, el criado de la corte real.
La princesa sentia una gran atracción por Gerineldo, pero simplemente eso, atracción. Gerineldo pensaba que la princesa le estaba gastando una broma, pero no era así.
Una noche la princesa le invita a subir a su habitación, "entre las doce y la una", porque, mas o menos, esa era la hora en la cual el rey se quedaba dormido.
Él, impactado por la proposición de la princesa, aceptó su invitación con mucho gusto y esa noche se presentó en sus aposentos.
La princesa se hace la sorprendida y pregunta por qué ha ido hasta sus dependencias a esa hora tan imprudente, y ¡con qué intenciones acudía!.
Gerineldo dice que ha ido a que "cumpla lo prometido". Por eso entró en la habitación de la princesa que lo estaba esperando.
Pero, esa noche el rey se despertó inesperadamente y descubrió a su hija y a su criado algo más querido juntos: "como marido y mujer".
El rey, confuso, no sabia que hacer. No podía matarlos, pues quería mucho a los dos. Pensó que lo mejor que podía hacer era casarlos.
Pero, antes de irse, dejó la espada en el centro de la cama como prueba de lo que había visto.
Al amanecer, Gerineldo y la princesa se despertaron sobresaltados por el contacto, frío del hierro.
Gerineldo, asustado, se va al jardín, junto a las flores, para que el rey no lo vea, pero, por desgracia para él, lo está esperando para proponerle que se case con su hija.
Pero, ¡oh sorpresa!, Gerineldo se niega rotundamente a ese compromiso, pues piensa que si la princesa perdió la virginidad sin estar casada con él, la podría haber perdido con otro cualquiera.


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