Pablo Romero Carreño
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RECORDAR…

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Todos los poetas tienen
un principio y un final,
y el mío quiero que sea
junto a ti… y junto al mar.

Un principio amargo y duro,
con un pasado arduo y oscuro
y un extraño e incierto futuro
con un fin, junto al dolor puro.

Su bella figura existe lejos de mí,
y llegué a creer que podría ser libre de ti,
pero más tarde comprendí
que no podría vivir así.

Una leve nota suena en mi oído
y, de repente, recuerdo que te olvido.
Mi corazón se detiene sorprendido
y mi fuego es de nuevo encendido.

Una leve nota de su arco de madera
puede expresar la emoción
de una sed verdadera,
de un amor de corazón.

Cuando hay amor y sentimiento
todo parece ser un momento,
Mas, ¡ay!, luego lo pierdo y me lamento
de tener que volver al solitario sufrimiento.

Canciones solitarias canta el corazón
en páramos yermos de gran desolación.
Siempre solo, acabas perdiendo la razón.
Y cuando está ella me asalta la inspiración.

El paso del tiempo sereno
sería sin ti pesada eternidad,
y sin ti la muerte que espero
parecería no ser de verdad.

Una lágrima brota.
Una sonrisa cae.
Y a la luz de la luna,
la brisa calma trae.

Termino intentando olvidar,
desde un pico por encima del mar.
Pero, enseguida veo a ese mar alejar.
Y mi cuerpo se funde con la muerte, mi hogar.

Todo poeta tiene
un principio y un final.
Y mi fin quiero que sea
junto a ti… y y junto al mar.

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