Mi pasión por el fútbol
27830495178_e825386388_n.jpg
40337431314_6f1a8e1a47_t.jpg

María Giménez Martínez


Doce años en el momento de redactar esta página


Desde que tengo uso de razón he visto a mi padre casi todos los domingos contemplando el fútbol por la televisión. Siempre decía que lo que veíamos los demás era un “rollazo”. Así que, cuando mi padre cambiaba el canal y ponía el fútbol, tenía por sistema irme con mi madre o a mi cuarto. Aunque una de las cosas que más extrañas me parecían, era que, no conforme con ver el partido solo o bien en compañía, siempre gritaba cuando su equipo favorito, el F. C. Barcelona, marcaba un gol o cuando le pitaban falta.

No le entendía. ¿Por qué ese interés por ver a unos hombres dando patadas a un balón y chillarle al televisor? ¿Qué diversión veía en un deporte que a mi me parecía tan absurdo?

Aún así, sin entender nada sobre ese deporte, yo decía que mi equipo favorito era el Barcelona- con mi edad era normal que intentase dar una pequeña opinión sobre lo que todos los hombres mayores que conocía hablaban.

Pasaban los años totalmente sin que cambiase nada en ese aspecto, hasta que, con mis ocho años ya cumplidos, empecé a interesarme por saber más sobre ese juego tan estúpido hasta entonces para mí.

Comenzó cuando pregunté a mi padre sobre los campeonatos, las reglas, los nombres de los jugadores… Entonces me pareció realmente interesante y que nuestro equipo favorito realizaba un bonito juego. Y eso gustó.

Aquel verano España jugó la Eurocopa y la ganó. Yo vi todos los partidos. Entedí esa afición. A partir de entonces no dejaba de seguir todos los partidos. ¡Cada día me gustaba más el fútbol.

Mi sueño durante mucho tiempo fue ver un partido del Barcelona. Especialmente jugando contra el equipo local, el Almería.

Mónica, la dueña de la panadería donde mi madre compra, hizo una peña del Almería. Y mis padres hicieron realidad mi sueño. Una noche, mientras cenábamos, anunciaron que iría a ver ese anhelado encuentro. Se me saltaban las lágrima y pasé toda la noche dándoles las gracias.

Contaba los días. Parecía que el tiempo transcurría mucho más despacio. Pero el día llegó. ¡Qué emoción! Por la mañana, fui al aeropuerto a esperar la llegada de los jugadores, a mediodía comí con la peña y después ¡al ansiado partido! ¡Fue genial!

Y esta es la historia de mi pasión por el fútbol. ¡Así fue como creció!

40955509174_8bb6ce697f_n.jpg


Envía un comentario



Si no se indica lo contrario, el contenido de esta página se ofrece bajo Creative Commons Attribution-ShareAlike 3.0 License