Matrimonio a la fuerza
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Por Alicia Torres


Acto primero

El escenario se divide en varias partes. En primer plano está la cocina. A la derecha están los cuartos. El primero es el de la señora de la casa, el segundo el de sus hijas y el tercero el de la criada. Todas las puertas practicables.Transcurre sobre la edad media.

En el escenario están Dolores (la madre), Rosita (la hija menor), Azuzena ( la hija mayor) y Margarita (la criada):

Dolores (Habla a sus hijas):

  • ¡Niñas! Esta tarde viene a la casa la famila de los Galvez. Espero que os comporteis como es debido. ¡Y sobre todo tu, Rosita, tienes que ser muy amable con su hijo Leandro para ver si, ya de una vez por todas, te emparejas con él para que tu padre pueda hacer buenos negocios con él.

Rosita (Furiosa)

  • ¡No, no y no! Me niego rotundamente a ser la novia de Lenadro. Es un repelente y no me gusta para nada, ¡y mucho menos ser amable con él, con lo machista que es!

Dolores (Indignada)
¡Cómo que te niegas a ser amable con él! Te recuerdo que tu harás lo que diga yo y lo que sea más beneficioso para el hogar! ¡Si te digo que te cases con él, lo harás sin rechistarme!¡Y no se hable más del tema!
Margarita

  • Señora, me parece que usted se está equivocando al obligar a su hija Rosita a casarse con el señor Lenadro. Recuerde lo que usted pasá cuando su padre, en paz descanse, la quiso casar con aquel señor.

Dolores

  • ¡Ya! Pero mi hija tiene que casarse con él. Son negocios. Además, el señor Leandro es muy apuesto y caballeroso, y la tratara como a una reina.

Acto segundo

Todos en el salón esperando la llegada de los Gálvez. Suena el timbre y Margarita, la criada, se dirige a abrir la puerta

Margarita:

  • ¡Hola! Esperábamos vuestra llegada impacientes. Pasad al comedor que la merienda ya esta lista.

(Los Gálvez entran llegan al comedor. Todos se ponen en pie, se saludan y se sientan para tomar la merienda)

Margarita:

  • ¿Os sirvo ya la merienda?

Dolores:

  • Sí, sírvela ya, que esta tarde va a ser muy larga, tenemos que hablar de muchas cosas.

Gabriela (La señora de los Gálvez):

  • Tengo una magnífica noticia para ti.

Dolores (Intrigada):

  • ¡Ah! ¿Sí? ¿De qué se trata?

Gabriela:

  • ¿Te acuerdas de esas tierras que tanto te interesaban? Te las puedo vender a muy buen precio, pero antes un trato tenemos que hacer.

Dolores:

  • Tú dirás de qué trato hablas.

Gabriela:

  • Pues que tu hija Rosita se comprometa con mi hijo Leandro.

Dolores:

  • Está bien, acepto.

Rosita (Desesperada, grita):

  • ¡Ya te dije que no me iba a comprometer con una persona a la que no quiero! ¡Y mucho menos para que tú puedas hacer tus dichosos negocios!

Dolores (Grita a su hija):

  • Rosita, ¿qué modales son estos? Sube a tu cuarto y ya, por la noche, hablaremos de lo que ha sucedido.

Rosita:

  • Está bien. Subiré a mi cuarto, pero no hablaremos del tema. ¡Yo no quiero ser tu juguete para negocios!

Acto tercero

La familia de los Galvez se marcha.

Dolores (Toca a la puerta de Rosita):

  • ¿Se puede?

Rosita:

  • Sí,pasa.

Dolores:

  • ¿Te parece bien el comportamiento que has tenido esta tarde?

Rosita:

  • ¿Te parece bien el que has tenido tu?

Dolores:

  • Yo soy tu madre y me tienes que obedecer.

Rosita:

  • Sí, estamos de acuerdo que te tengo que obedecer, pero que decidas con quien me tengo que casar y, encima, para que tú puedas hacer negocios, no lo acepto. Conmigo no cuentes.

Dolores:

  • Sé que ahora esta enfadada, pero cuando pienses las cosas bien, entenderás la razón por la cual te digo que te cases con Leandro.

Rosita:

  • Ni ahora, ni nunca voy a entender por qué me tienes que obligar a esto casarme con un hombre al que no quiero. Es lo peor que puedo hacer y te aseguro que no cometeré ese error.

Dolores:

  • No voy a discutir más contigo. ¡A veces te pones insoportable!

Acto cuarto

Rosita habla con su hermana Azucena de la decisión que ha tomado.

Rosita (Toca la puerta):

  • ¿Se puede?

Azuzena:

  • Sí, pasa. ¿Como estás después de todo lo que ha pasado?

Rosita:

  • Mal, pero he tomado una decisión para ponerle punto y final a todo esto.

Azuzena:

  • ¿Si, cuál?

Rosita:

  • Me marcho de esta casa. Estoy cansada de soportar los caprichos de mamá. Como ya le dije a ella yo no soy un juguete con el cual ella pueda jugar.

Azuzena:

  • !Pero Rosita, tú no puedes hacer eso! Además, mamá no te dejará irte de esta casa.

Rosita:

  • Es que ella no se va a enterar. ¡Claro, si tu no hables la boca! ¿Me harás ese favor?

Azuzena:

  • Pero, ¿dónde irás?

Rosita:

  • Iré a casa de mi amiga Mila. Allí me podre alojar durante un tiempo hasta que encuentre un trabajo y me pueda comparar algo pequeñito.

Azuzena:

  • ¡Hermana, ten mucho cuidado! ¿Cuándo te piensas ir?

Rosita:

  • Esta misma noche, mientras los demás duerman. Saldré por la puerta trasera.

Azuzena:

  • ¿Quieres que te ayude a preparar la maleta?

Rosita:

  • Vale. ¡Está bien!

Salen de escena. Se hace de noche (luz negra sobre el escenario). Un foco ilumina la entrada de Rosita y Azucena. La primera lleva en la mano una maleta.

Rosita:

  • Llegó mi hora. Pero quiero que sepas que te voy a extrañar mucho.

Se abrazan. Cae el TELÓN


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