Eli amaba a su pueblo
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Jesús Ruiz Algarra


Doce años en el momento de redactar esta página


En un pueblecito de nuestra tierra almeriense, a veintisiete km de la capital, vivían Eli y Fran con sus padres, Luís y Juana. ¡Se me olvidaba!, y con su perrito blanco y canela: “Panchito”.

En el lugar, se cultivan naranjas y olivos, aunque, antes, había parrales de uvas de mesa. Su río casi siempre sin agua, pero, cuando en invierno llueve, lleva una pequeña cantidad que hace que el paisaje sea más bonito.

Eli y Fran van al un Colegio Rural. Es un edificio de dos plantas y biblioteca, pupitres de madera y una amplia pizarra.

Eran pocos niños en el pueblo, por eso Fran y Eli en algunos momentos se aburrían, solo sus juegos caseros y típicos del pueblo que le contaban los mayores.

Allí cursaron Primaria, pero a Eli no le gustaba estudiar. Muchos días no hacía la tarea, era inquieta, era traviesa y corretona. Su hermano Fran era lo contrario. Terminaron sus estudios en el instituto de pueblo principal de la zona. Después Fran marchó a Almería y siguió estudiando. Eli volvió al pueblo y aprendió los trabajos de casa y de la tienda de su padre.

¡Qué alegría cuando venían sus primos en las fiestas de verano y de la Virgen del Rosario!

Al morir su madre en accidente de tráfico, Eli era ya la mujer de la casa. Fran siguió sus estudios superiores en Madrid y se olvidó del pueblo.

Eli seguía siendo, como al principio, la niña nerviosa que correteaba por las calles estrechas de fachadas blancas y bonitas, y de balcones.

Así era el pueblo que ella tanto quería.

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